Antes de que el mundo se quebrara en fragmentos de memoria y mentira, hubo un tiempo en que todo parecía tener sentido. O al menos, eso creían.
El Consejo solía disfrazar la manipulación con propósito. A los sujetos no los llamaban prisioneros, sino “potenciales”. A los experimentos, los llamaban “entrenamientos”. Y a los vínculos que surgían entre ellos, los definían como “errores de sistema”.
Pero algunos errores son imposibles de borrar.
Selena llegó al complejo cuando tenía dieciséis años. R