En la Boca del Lobo.
El laboratorio temblaba como si el suelo estuviera a punto de ceder bajo sus pies. Las luces parpadeaban de forma errática, iluminando por fragmentos los rostros tensos del grupo.
El vapor que se filtraba de las grietas en la cápsula de Cayden llenaba el aire con un silbido agudo, un preludio de algo que ninguno de ellos entendía del todo.
—¡Muévanse! —gritó Selena, sus manos volando sobre los controles mientras la pantalla de su comunicador ardía en rojo—. Ya están dentro del perímetro.
Isela