La noticia del compromiso entre Mateo Castellanos y Ámbar ressonó en los círculos financieros y sociales más exclusivos de la capital como un terremoto silencioso. Para el público general y los cronistas de la alta sociedad, la alianza representaba la unión de dos jóvenes ejecutivos brillantes que habían liderado con éxito la transformación ética del antiguo patrimonio Valenzuela. Sin embargo, para aquellos que conocían el trasfondo de la batalla legal y corporativa, la boda simbolizaba la vict