La mañana siguiente llegó con una calma inquietante.
Después de la reunión con Daniel en el Café Central, todos sabían que algo estaba por ocurrir. Daniel no era una persona que aceptara la derrota en silencio. No después de años acostumbrado a controlar a los demás mediante el miedo.
Valentina lo sabía mejor que nadie.
Estaba sentada en la cocina con una taza de café entre las manos, observando distraídamente el vapor que subía lentamente desde la superficie. A pesar de haber dormido algunas h