Capítulo 9: El gran riesgo
La noche había caído con un silencio extraño sobre la ciudad, un silencio que parecía presagiar lo que estaba por venir. Sebastián Rossi estaba sentado en su automóvil, estacionado a unas calles de la cafetería. Sus manos descansaban sobre el volante, tensas, mientras revisaba mentalmente cada detalle de su plan. Había estudiado los movimientos de Daniel y sus amigos, los horarios de la cafetería y las rutas que Valentina podría tomar después del trabajo. Todo debía sincronizarse a la perfección