Jack
No debería haberle prometido calma.
No porque no pudiera cumplirlo.
Porque cada vez que Clary me mira como me miró anoche, con esa mezcla de confianza, deseo y verdad temblando en la voz, la calma deja de parecerme una virtud y empieza a parecerme una forma de castigo.
Aun así, cumplo.
La dejo dormir.
No llamo a su puerta al amanecer. No bajo a buscarla durante el desayuno. Me obligo a pasar la mañana con Rowan, con informes, con nombres que siguen oliendo a Ramiro Vélez aunque intenten es