La mañana de la boda amaneció luminosa sobre Blackwell.
No con ese sol escandaloso que obliga a entrecerrar los ojos, sino con una claridad suave, dorada, casi íntima, como si hasta el cielo entendiera que aquel día no necesitaba imponerse para ser memorable. La ciudad entera parecía respirar distinto. Más viva. Más expectante. Más suya.
Clary estaba de pie frente al espejo cuando Samantha terminó de acomodarle el velo y dio un paso atrás para mirarla entera.
—Ahora sí —murmuró—. Ahora sí parec