Jack levantó una mano despacio, con la misma lentitud con que un hombre toca algo que no quiere romper. Le apartó un mechón de cabello del cuello, dejando los dedos apenas un segundo de más sobre la piel.
Clary cerró los ojos por puro instinto.
Lo oyó respirar.
Más hondo.
Más cerca.
Cuando volvió a abrirlos, él seguía ahí. A un borde. A una decisión de distancia.
—Dígame que esto también es por seguridad —murmuró ella.
La sombra de una sonrisa cansada rozó la boca de Jack.
—No.
La respuesta le