A la mañana siguiente, Clary se despertó con una sensación extraña.
No era exactamente ansiedad. Tampoco era tranquilidad. Era algo intermedio, una especie de alerta contenida, como si su cuerpo ya supiera que ese día iba a empezar algo nuevo aunque no terminara de decidir si eso era bueno o malo.
Se quedó unos segundos mirando el techo antes de incorporarse.
El golpe de la frente ya no le latía con la violencia de los primeros días. El costado seguía sensible, pero el dolor había dejado de sen