Al cabo de un tiempo Isabel le explico el plan de la princesa a Sven.
El príncipe se relajó al escuchar la ocurrencia de su prometida, y el rostro de histeria de hace unos segundos cambio a un una mirada pacifica, y no evitó soltar una sonrisa — Con que temor a que las doncellas sientan miedo… — el hombre pensante acariciaba su barbilla.
— A... así es — Isabel sentía su corazón tranquilizarse al ver al príncipe de mejor humor.
— Bien, puedes regresar al ala sur, pero mas te vale no decirle que