Alex y Lina se encuentran tendidos en la cama, después de haber hecho los pasos como correspondía. Él la sostiene sobre su pecho, entre sus fuertes brazos, mientras le acaricia la espalda quedamente haciendo pequeños círculos y sonriendo cada vez que a ella se le eriza la piel. Ella tiene la cabeza apoyada en el pecho de su hombre con el oído pegado al corazón, atenta a cada bombeo que este hace y también regalándole caricias en pequeños círculos desiguales. Y al igual que a ella, la piel de él