Ian entra con velocidad al hospital buscando saber dónde tenían a su mujer, luego de hablar con varias enfermeras de la sala de urgencias, lo enviaron hacia donde tenían a Sofi atendiéndola. Ella ya estaba consciente, sus ojos llenos de lágrimas, moratones color púrpura bajo sus ojos, su labio inferior roto, sangre seca en su revuelto cabello castaño, marcas verdes en su cuello dando a entender que la habían estado ahorcándola sin deparo y, tubos y agujas por su cuerpo manteniéndola estable.
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