34. Recuerdos que duelen - 3 (Tiempo antes de la huida de Milena)
— Me atrevo a decir que es mucho más que eso, lo que te pasa no puede llamarse poco, de modo que, porque no mejor dices que estas completamente perdido de la cabeza y valla que te concedería la razón en el acto.
Milena por unos segundos se relajo una vez que se encontraba abrazada a mi e incluso en aquel momento debido a tales circunstancias parecía ser hasta otra persona, el contacto físico conmigo la había hecho cambiar tanto, que su espíritu de pelea parecía haberse adormilado.
Aquellas