Mundo ficciónIniciar sesiónAnte ella rogué y rogué desesperado e inquieto y tanto fue mi querer, que en una de esas me atreví incluso a arrodillarme delante de ella, mientras con insistencia tiraba un poco de su ropa.
— Por favor es lo único que te pido, no permitas que me muera tomado por esta agonía.
Ante ella volví a bajar la cabeza y casi como si aquello se tratase del mejor ruego jamás pronunciado finalmente María algo molesta y alegre a la vez comentó.
— ¡Ahs! Ya déjame bien te lo diré.







