—¿No vas a saludarme? —preguntó ella con esa sonrisa tímida que una vez le había cautivado, pero ahora solo le causaba repulsión porque ya no estaba seguro de si era real.
Por mucho tiempo, Giacomo había creído conocerla, pero se había equivocado. Nunca llegó a ver quién era realmente hasta que su matrimonio se desplomó. La mujer que él pensaba que era Arianna, jamás lo habría engañado con otro hombre. Verla salir de un hotel, del brazo de otro hombre, y luego besarlo, lo destrozó. Pero lo que r