Carmine observó inmóvil el auto de Giacomo salir del estacionamiento. Se sentía lastimada y furiosa. No podía creer que había sido tan idiota como para pensar que él podía sentir algo por ella.
No estaba segura de cuánto tiempo permaneció abstraída en sus pensamientos, hasta que el sonido de un claxon cercano la devolvió a la realidad. Había ido a buscar a Giacomo con el propósito de hablar con él, de obtener respuestas, cansada de no poder dejar de pensar en el beso que él le había dado.
Había