[KEIRA]
El único sonido que llena la habitación es el de nuestras respiraciones todavía agitadas. Y aunque no puedo negar que esto me encantó, tampoco puedo ignorar que es, objetivamente, una absoluta locura.
—¿En qué piensas? —pregunta Dane.
Giro el rostro. Está acostado a mi lado, mirándome fijamente con esos ojos grises que son una perdición, incluso en esta penumbra azulada.
—En que fue una locura —admito.
Él asiente, una sonrisa ladeada curvándole la boca.
—Lo fue. Pero fue una locura deli