[DANE]
Un ligero movimiento en la cama me obliga a abrir los ojos. Lo primero que veo es la silueta de Keira, envuelta en una de mis camisetas, levantándose con suavidad del colchón. Se mueve con ese andar elegante que tiene incluso recién levantada, y sin que se dé cuenta, la sigo con la mirada mientras se dirige al baño dentro de mi habitación.
Me abrazo a la almohada, riendo como un idiota al recordar lo que pasó anoche.
«¿Quién se lo hubiera imaginado? Keira Olavarría y yo…»
Dejo que las imágenes regresen a mi mente sin prisa, disfrutándolas como si fueran escenas de una película prohibida.
Ella sale del baño y me dedica una sonrisa que podría revivir a un muerto.
—Buenos días —saluda, cerrando la puerta mientras se apoya en ella.
—Buenos días —respondo, recorriéndola con la mirada—. Te queda muy, pero muy bien mi camiseta.
Keira hace un gesto con los labios que me provoca un estallido de nervios en el estómago.
—Sí, ¿no? —bromea mirándose—. Es que dormir con el vestido no era una