[KEIRA]
Desayunar con él en un café del centro de Madrid se vuelve algo diferente cuando la vista a través del escaparate ya no parece la misma de siempre. Es como si la ciudad hubiera cambiado de piel durante la noche, o como si yo la estuviera mirando desde otro lugar. El amor que Dane siente por la arquitectura se parece mucho al que yo tengo por los negocios o por el arte. Me habla de los edificios más importantes que se alzan frente a nosotros, de su estilo, de quién los construyó y en qué se inspiraron. Lo hace con una pasión tranquila, con conocimiento, con admiración genuina.
Este hombre no es solamente un metro ochenta de músculos y sensualidad andante; es culto, inteligente y divertido, algo que todavía no logro entender cómo Salma pudo dejar pasar.
—Realmente amas la arquitectura— comento finalmente, observándolo mientras señala uno de los edificios.
—Como tú los negocios— rebate sonriente.
—Sí, pero a veces los negocios me quitan tiempo para hacer otras cosas— explico, rem