[DANE]
Cuando Keira me habló de su amor por pintar y de que ese era uno de sus pasatiempos, jamás imaginé que tuviera tanto talento. Mucho menos que se vería tan plena, tan concentrada y feliz, sentada frente a un lienzo, dejando que sus manos se movieran libres mientras el pincel se deslizaba con una sutileza admirable, creando trazos elegantes y seguros, dignos de cualquiera de los pintores más reconocidos.
Tal vez la subestimé. Tal vez pensé que era una de esas típicas niñas ricas que creen ser buenas en todo, pero que en realidad no destacan en nada. O quizás simplemente no imaginé que pudiera tener una destreza tan genuina en tantas áreas distintas de la vida.
Mientras su lienzo refleja una versión más luminosa y emocional de la vista que tenemos frente a nosotros —colores vivos, matices llenos de intención—, mi hoja es mucho más simple y realista. Yo dibujo exactamente lo que veo: edificios de arquitectura única y elegante, líneas firmes, estructuras claras.
—Eres muy talentosa—