[DANE]
“Puedes quedarte escondido aquí o salir al salón y saludar a mi padre, como tú quieras.”
Las palabras de Keira se repiten una y otra vez en mi mente mientras abro la puerta de la habitación y salgo decidido a enfrentar lo inevitable. No voy a esconderme. Admito que estoy nervioso, muy nervioso, y no es para menos: mi novia es la hija del jefe de mi padre, y este encuentro no estaba en ninguno de mis planes.
Cruzo el corto pasillo que separa las habitaciones del salón y, antes siquiera de que me vean, percibo la tensión. Keira y el señor Gabriel están conversando, pero no es una charla amable. Todo lo contrario. El ambiente está cargado, denso, como si las palabras ya hubieran hecho daño antes de que yo llegara.
Por un segundo pienso en quedarme escuchando, entender qué está pasando antes de intervenir. Pero decido lo contrario.
—Buenas noches —saludo.
Las miradas azules de ambos se clavan en mí al mismo tiempo.
—No sabía que estabas con él —dice Gabriel, mirando a su hija.
—Si