[KEIRA]
Horas más tarde
Nunca creí demasiado en eso que dicen de que una persona puede convertirse en el equilibrio de otra. Siempre pensé que, en la mayoría de las relaciones, había más bien un constante desequilibrio: una lucha silenciosa de poderes, de egos, de quién cede menos o quién puede más. Pero Dane apareció en mi vida y desarmó, uno a uno, todos esos pensamientos.
Él tiene el poder de devolverme la paz cuando siento que la pierdo. Es mi conciencia cuando entro en crisis, mi ancla cuando la tormenta amenaza con arrastrarme. Me calma. Me ordena. Me sostiene. Lo amo… así de simple. Y aunque todavía no se lo he dicho con todas sus letras, sé que también es el amor de mi vida.
—¿En qué piensas? —me pregunta, mientras estoy abrazada a su cuerpo, recostada sobre esta cama en la que ahora estamos viendo televisión.
Sonrío. Sus dedos acariciando mi cabello tienen un efecto casi hipnótico.
—En ti… —confieso.
Ahora es él quien sonríe.
—Interesante… ¿y qué pensabas de mí? —insiste, div