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—Estoy feliz de estar contigo, Alejandro. Pero no puedo mentirte; una vez que estemos casados, papá no me dejará seguir haciéndome cargo de las fundaciones de mamá. Y eso me duele. En especial por mis cachorros...
—Estoy al tanto de eso. Quería darte la noticia en otro momento, pero no me gusta verte triste.
—¿Qué noticia?
—Tu padre está de acuerdo con que el orfanato pase a formar parte de las fundaciones del grupo Moor. Así, cuando nos casemos, podrás seguir haciéndote cargo de tus cachorros.
Olivia sentía que su pecho explotaba de felicidad. ¿Podría amar más a ese hombre?
—¡Estoy tan enamorada de ti!
Después de otra ronda de besos, el estómago de la omega protestó.
—Olvidé traer un plato para mí, qué torpe. Supongo que eso significa que tendremos que compartir...
—¡No!—Alejandro agrandó los ojos y alejó el cubierto de Olivia. Al ver el puchero de la omega, explicó:—Es que... ¡Es todo mío! No quiero que pruebes nada.
—Pensaba que Manuel exageró al decir que te comiste el resto de la