THOMAS.
—Espero que sea una maldita emergencia —espeto, dándome la vuelta despacio, aunque mantengo mi cuerpo bloqueando a Emma por completo.
Mi lobo ruge enfurecido en mi cabeza, mostrando los colmillos por la interrupción. Estaba a un segundo de reclamar esa boca, de someterla contra la pared y marcar territorio. La sangre me hierve.
En el umbral de la sala está Freya.
Al verme, da un paso atrás, asimilando el impacto de mi aura de Alfa, que ahora mismo debe estar sofocando toda la habitación