Nos acomodamos cerca de la mesa principal. De pronto, la música pareció perder un poco de intensidad a nuestro alrededor cuando dos figuras se abrieron paso entre la multitud.
Gideon avanzó firme, llevando a Vesper de la mano. La tensión flotó de inmediato en el aire; varios guerreros detuvieron sus bailes para vigilarlos con la mirada. Vesper caminaba con la cabeza erguida pero apretando los dedos de Gideon con fuerza, consciente de los cientos de ojos puestos sobre ella.
Se detuvieron a un pa