Capítulo 84. Ataque.
Amanda había pasado toda la mañana caminando entre polvo, cemento fresco y revisando planos junto a los ingenieros de obra.
Con la espalda molida y las botas manchadas, se sirvió un vaso de agua helada y se dejó caer en su silla, dispuesta a descansar al menos diez minutos antes de su próxima reunión.
La puerta se abrió de golpe y Adriana entró casi sin aliento, agitando un periódico en la mano y con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡Amanda, tienes que ver esto ahora mismo! —exclamó su amiga—. Mi