Capítulo 21. Encuentro desagradable.
Habían pasado dos días enteros desde el desastre en el despacho, dos días en los que Amanda le había aplicado la ley del hielo de una forma magistral.
El sol de la mañana pegaba con fuerza en las canchas de tenis del club privado. Víctor acababa de dar un raquetazo tan violento que la pelota casi vuela por encima de la cerca.
—¡Epa, bájale dos! Que estamos jugando tenis, no tratando de matar a nadie —se quejó Fernando, secándose el sudor de la frente con una toalla pequeña. Acababa de llegar de