Capítulo 16. Esto se pone bueno.
Amanda abrió los ojos y miró hacia la ventana de su habitación.
El cielo estaba parcialmente nublado, filtrando una luz suave sobre la ciudad, pero en su interior brillaba una luz deslumbrante.
Se estiró entre las sábanas de seda y sonrió.
Se sentía plena, poderosa y, sobre todo, profundamente deseada. El ligero y exquisito dolor que aún palpitaba en sus muslos era el mejor anuncio de que estaba viva.
Entró al baño y tomó una ducha rápida.
El agua tibia resbaló por su piel, borrando el cansanci