Capítulo 15. Bendita Oscuridad.
Víctor la llevó en brazos hasta la inmensa cama y la recostó sobre las sábanas con una delicadeza que contrastaba con el fuego oscuro de su mirada.
Amanda quedó tendida, retorciéndose un poco bajo él con una sensualidad natural que lo dejó sin aliento.
El vestido rosa se le había subido por encima de los muslos, revelando esa piel suave que él tanto deseaba.
Él se inclinó sobre ella y, con un movimiento rápido y seguro, se deshizo de la poca lencería que la cubría, lanzándola al suelo. No perdi