Capítulo 125. Dispuesto a todo.
Esa noche, el viento soplaba con una brisa fresca cuando el auto de Víctor Grimaldi atravesó los enormes portones de hierro de la mansión.
Apagó el motor en el camino de entrada y se quedó un par de segundos con las manos apoyadas en el volante, soltando el aire que llevaba reteniendo en los pulmones durante todo el santo día.
Había sido una jornada brutal, cargada de adrenalina y de una tensión muy oscura tras su enfrentamiento decisivo con Donovan.
Pero ahora, con el enemigo completamente des