Capítulo 132. Un golpe de realidad.
Mario se paseaba por la sala del apartamento de Brenda con la misma tranquilidad con la que caminaba por los pasillos oscuros del club nocturno.
Fue directo al minibar de la esquina, tomó un vaso de cristal grueso y se sirvió dos dedos de whisky puro, sin hielo. Actuaba como si fuera el dueño del lugar.
Brenda lo observaba desde el sofá, encogida sobre sí misma, vistiendo ropa holgada y con una mano apoyada sutilmente sobre el costado de su abdomen herido.
—Jake te manda saludos —dijo Mario, dá