Capítulo 133. El fin de la ilusión.
Días después, el sonido de unos tacones de aguja resonó con fuerza en el elegante vestíbulo de la Corporación Grimaldi.
Melissa caminaba con la barbilla en alto y una seguridad arrolladora.
Había elegido su vestuario con precisión militar: un vestido rojo sangre, peligrosamente ajustado, con un escote que no dejaba casi nada a la imaginación.
En su cabeza, el panorama era perfecto.
Víctor la había mandado a llamar a su oficina privada para arreglar asuntos pendientes.
Para Melissa, eso solo pod