Capítulo 126. Un adiós cruel 1.
Daniel llevaba días con una presión insoportable en el pecho. La frustración le estaba comiendo la cabeza, impidiéndole concentrarse en la empresa o en cualquier otra cosa que no fuera el paradero de esa mujer.
Aparcó frente al edificio de Brenda de mala gana, dispuesto a mirar hacia arriba, maldecir al viento y largarse de nuevo a su lujoso apartamento.
Sin embargo, al levantar la vista, notó algo distinto que le detuvo la respiración por un microsegundo: la luz de su ventana estaba encendida.