LETICIA
Mientras Alessandro había bajado del coche para cerciorarse de lo que estaba ocurriendo, sacudí la cabeza en tanto intentaba recobrar algo de cordura.
Confundida, asumí que había estado a punto de entregarme a ese hombre y me abracé, sintiendo temor de mis propios impulsos.
Tenía que aceptar, muy a mi pesar, que quería estar con Alessandro… y sobre todo, ofrecerle consuelo por no poder mencionar lo que en realidad había sucedido con Luis; mis motivos, confesar que jamás había sido suya