Capítulo 97. Pasando a la oscuridad de buena gana
—Te deseo tanto que me duele —musitó Alex entre beso y beso y se deshizo de su entallada blusa azul de enfermera. Irina debajo tenía un top que apretaban los pechos, uniéndolos.
Alex besó en medio de ellos, y luego en cada montaña.
—Te he esperado toda mi vida, Irina, te he esperado tanto que mis hijos llegaron primero que yo.
Irina se echó a reír de su ocurrencia.
—Estás loco, Alex.
—Mucho, por tenerte, pero ahora planeo quedarme dentro de ti todo lo que no he podido, me alegr