Capítulo 39. Grietas del sistema
La tensión en la estación de policía era casi tangible, tan espesa que se podía cortar con un cuchillo. Los murmullos de los oficiales, no podían ocultar la incredulidad que se reflejaba en sus rostros.
Alex, con una postura firme y decidida que contrastaba con su camisa arrugada y desaliñada, avanzaba escoltado por dos hombres. A pesar de su aspecto descuidado, ahora irradiaba un aura de libertad que inquietaba a todos los presentes. Las miradas que lo seguían eran una mezcla de confusión