Capítulo 40. Atrapado entre tiburones
El auto negro se deslizó por las calles, alejándose de la ciudad y adentrándose en una zona aislada y apartada de la sociedad. Alex, sentado en el asiento trasero, observaba el paisaje pasar con una mezcla de satisfacción y anticipación.
Finalmente, el auto se detuvo frente a un edificio anodino y sin ventanas. Dentro lo esperaban tres hombres y una mujer. Los hombres vestían chaquetas del FBI, la mujer un traje elegante.
La mujer, que parecía ser la líder del grupo, se acercó a Alex con