Capítulo 165. Todo a la luz
Santiago le ganó la carrera.
Era más alto, más fuerte y se inclinó hacia ella con el cuchillo firme en la mano. La mirada enturbiada por el orgullo herido. El filo del arma resplandecía bajo la única bombilla colgante.
—Diré que te soltaste, que te volviste loca —susurró, sonriendo con los dientes apretados—. Nadie dudará de mí. No después de lo bien que me he vendido todos estos años…
Rachel ya no temblaba.
No porque no tuviera miedo… sino porque el miedo ahora era una chispa, n