237.
“¿Desde cuando te preocupa la apariencia?”, bromea Matilda.
“Desde que intento que…
Cierto alguien me regale un tanto de atención.”
Matilda arquea una ceja, apenas.
“¿Ah, sí?”
Mariano no responde de inmediato.
La observa.
No como antes.
No evaluando.
No midiendo.
Sosteniéndola.
“Sí.”
Pausa.
“Y parece que funciona… a ratos.”
Matilda contiene una sonrisa.
No del todo.
“Cuidado, Sr. Bonsole… podría acostumbrarse a eso.”
“Es la idea.”
La respuesta llega sin esfuerzo.
Sin juego.
Y eso… la descoloca