Angus, Carol e Evie observaban a Brianna con algo común: curiosidad.
—¿Qué es todo…?
Las palabras de Angus quedaron en el aire cuando su hija pegó un grito, y enseguida se fijó en el niño.
—¡Me voy a mi cuarto! —exclamó Evan y salió corriendo a la salida trasera de la casa, la que conducía al jardín.
Su madre lo acompañó sin decir demasiado, porque sabía que su pequeño era bastante juicioso, y cuando volvió encontró a Gwen dando gritos, y a un Kane frustrado que hizo una seña a Nino, que desapa