Hugh Beresford era, en efecto, su medio hermano.
Al pensar en eso, el ceño de Brianna se frunció un poco más, y le indicó a su hijo que se quedara en el mueble por un momento mientras ella iba a ver cómo estaba todo.
Evan asintió y se sentó en el sofá, aunque parecía curioso sobre lo que pasaba en el exterior.
Brianna salió de la casa y tomó el acceso hacia la residencia principal, donde encontró ya a su esposo, a su suegra y a la pareja de ancianos, todos con expresiones sombrías.
—¿Qué pasó?