Esa tarde, tras un día agitado en el trabajo y atender a Evan, Brianna se fue a su oficina para ocuparse de algunas cosas.
A la media hora, alguien llamó a su puerta, lo que le extrañó. Kane seguía descansando en su habitación, con el alta médica dada para dentro del próximo par de días, por lo que pensó que sería él.
—Adelante.
Y no se equivocó.
La silla de ruedas se movió despacio. Lo notaba un poco cansado, presa del dolor que se volvía cada vez más opresivo, pero traía algo entre manos, una