Brianna miró a un costado, y su expresión se ensombreció al ver ahí a Ivette, que llevaba un vestido un poco más revelador de lo necesario. El gesto de suficiencia en su rostro destacaba, en tanto más atrás estaba Owen, con el ceño fruncido, molesto.
El dúo de los payasos había llegado.
—¡Le fuiste infiel a Owen y no paraste de negarlo! ¡Pero ahora hay pruebas! —espetó, casi chillando, y los demás asistentes, atraídos por el chisme, se fijaron en ella.
Los murmullos no se hicieron esperar, porq