GEMA
—No puedo aceptarlo. Es muy caro…y yo...
Y de nuevo aparece en su rostro esa expresión de tristeza que nunca antes había visto.
Al principio su semblante era un enigma, imposible de leer… pero ahora… ahora puedo vislumbrar lo que siente. Lo estoy conociendo más, y eso me gusta.
Lo que no me gusta, en absoluto, es esa tristeza. Me duele verla ahí, en su hermosa cara.
—¿Por qué no? Lo compré para ti. Esa pequeña rosa es mi manera…—traga saliva— La manera de decirte que me importas…
Se