GEMA
—¿Un agradecimiento de un mago? —dijo Hugo, conteniendo una risa breve—. Eso sí que no me lo esperaba.
—Hijo, esto es lo que debería pasar siempre —respondió Carlisle, señalando con un gesto amplio a todos los reunidos—. Cooperación. Nada más y nada menos.
Hugo lo observó durante un instante, en silencio. Luego apartó la mirada y negó despacio, como si estuviera ordenando sus propios pensamientos.
—El vampiro que atacó a las chicas… —comenzó—, el rubio que parece un príncipe sacado de una novela romántica, se llama Sergis. Trabaja para Aster.
Hizo una breve pausa antes de añadir, con voz grave:
—Y creo que entre los dos controlan los negocios más turbios de la ciudad. Aster es una sanguijuela muy perversa.
—No me suenan —dijo Kevin.
—Eso es precisamente lo peligroso —respondió Hugo—. Controlan a los de abajo mientras ellos permanecen en la sombra. La cuestión es que no sé cómo lo hacen. Son demasiado meticulosos… y si dices que ahora son más fuertes, solo es cuestión de tiempo