Ale y Matthew eran precavidos. Las noches que dormían juntos no permitían que los niños notaran que estaban en la habitación de él. Matthew se iba al sofá por la madrugada, porque todas las habitaciones estaban ocupadas con Thomas, Mahika y los niños.
Así que, esa mañana, Alessia despertó en la cómoda cama de Matthew que todavía compartía la colonia masculina de su jefe en las sábanas. Estiró los brazos, contempló la luz del sol colándose por la parte inferior de la cortina y sonrió.
Era una bu