—No —mintió Alessia ante la pregunta de su amiga.
Lisa le dio un empujón suave.
—Creo que no me estás contando todo…
—No hay nada qué contar —Alessia volvió a mentir.
Su amiga estaba por insistir cuando Matthew se acercó para incluirlas en la conversación. Los empleados querían agradar tanto a Matthew que no dudaron en prestar atención a cada uno de los halagos que el hombre tenía para el par de chicas trabajadoras.
Alessia comenzaba a marearse con los cumplidos y el Champagne que se tomó sin