CAPÍTULO 5

Al morir mamá, mi padre decidió dedicarse a tiempo completo a estudiar algunos casos complejos, ya que no éramos una familia adinerada, y tener que mantener a dos hijos solo era difícil para él. No es por presumir pero era el mejor en su área, a veces me dejaba ayudarlo con el papeleo, o a resolver un par de casos. Me sentía como harriet la espía, o Nancy Drue. Al dedicarle tanto tiempo al trabajo, lo veíamos muy poco por las noches, el único momento que teníamos para compartir un momento juntos era la cena, por eso él siempre se esmera por cocinar platillos deliciosos, detesta que peleemos porque es el único momento que tenemos como familia.

A veces extraño esos momentos, donde comíamos todos juntos, con la abuela, algunos de mis tíos, mamá. Extraño mucho a mamá, la extraño demasiado. En ocasiones, sacó los cuadros que están esparcidos por la casa, la observo por un buen rato, admirando su belleza, su larga cabellera, las pecas que salpican su rosto, sus ojos esmeralda «qué heredé», sus rasgos delicados… «Te extraño mamá» le decía, intentado no derramar ninguna lagrima.

Al terminar de lavar los platos, mi hermano Max se acercó a mí, recostándose en la encimadera, mirándome fijamente.

—¿Qué? —pregunte, al notar su mirada incesante.

—Tú me debes una explicación –me dijo, esperando una respuesta— Anda, habla.

Lo quede mirando, intentado poner mis palabras en orden.

—He peleado con Adam–espete-, no es tú asunto.

—¿Qué no es mí asunto?– estalló mi hermano-, tú eres mi hermanita menor, sí un tío te lastima yo lo lastimaré a él— respondió amenazante.

—Puedo defenderme sola.

Levantó  una ceja, claramente molesto.

—Lo sé, pero eso no quiere decir que no le pateare el culo.

Sonreí, y le di un fuerte abrazo a mi hermano. Él lo correspondió de inmediato para luego comenzar a darme vueltas en el aire, lo cual provoco que me molestara, porque odiaba que hiciera eso.

—Bájame ahora –le dije, mientras intentaba no reírme–, estoy empezando a marearme.

—De acuerdo –comento, para luego soltarme-, no quiero que me vomites el jersey nuevo.

Al entrar a mi habitación, me aventé a la cama mirando el techo, pensando en todos los sucesos del día, reflexiva. Intenté no pensar demasiado en lo ocurrido en la cafetería, entonces recordé a Lorí, debía hablar con ella. Me estiré un poco para tomar la portátil del buró, abrí mi cuenta de F******k y comencé a escribirle:

Alice Graham (20:54 p.m)

-¿Lorí, estás ahí?

Lol Taylor (20:55 p.m)

-¿Aun sigues molestas conmigo?

Sonreí en respuesta, y teclee rápidamente.

Alice Graham (20:56 p.m)

-Jamás podría enojarme contigo, aunque… guacala te gusta mi hermano :v

Lol Taylor (20:57 p.m)

-Jaja, no me hagas reír… ¡Es guapísimo!

Puse los ojos en blanco, pensando en lo embobada que estaba mi mejor amiga.

Alice Graham (20:58 p.m)

-Claro, porque tú no tienes que oler sus gases : /

Deje mi portátil a un lado, luego de haber hablado un rato con mi amiga, luego de una charla reparadora, llena de chismes, chicos, furias, risas, y hasta maldiciones para el sequito de taradas, me empezó a dar un poco de sueño.

Me levanté con total pereza, bostezando intentando no quedarme dormida mientras hacía mis necesidades.  Me cepille muy bien los dientes, luego hilo dental y por último enjugue bucal… y ¡Gualá! Dientes limpiecitos.  Camine lentamente  hacía mi cuarto, una vez dentro me puse mi pijama, me metí la cama tratando de conciliar el sueño de una vez. Pero no podía, en mi mente solo había imágenes negativas de mi novio viendo el culo de otra tía, la más idiota, zorra… era imposible de quitar de mi mente esa detestable imagen.

¿Con qué necesidad tenía que mirarle el culo? Y ahí es donde se generaban mis dudas e inseguridades. Generalmente, no solía ser una persona insegura, es más detestaba a la gente así, pero por momentos yo me convertía en una, una tía llena de miedos y enredada en sus propios conflictos de apariencia. Me repetía a mí misma que no debía preocuparme, que son cosas naturales que un hombre miré a otras chicas, yo también miraba de vez en cuando, pero… pero… ¿PORQUÉ DIABLOS DEBÍA MIRAR A ESA ZORRA DE SANDY? Sabe que la detesto, y me lo hace adrede. Pero eso estaba por verse.

Me di media vuelta jalando bruscamente mi colcha tirando todo lo que se encontraba sobre mi mesa de noche. Bufé ofuscada mientras me levantaba a ordenar mi desorden, cuando note que entre las cosas que se habían desparramado por todo el suelo, había un papel, al tomarlo recordé que era su número. Por un momento, pensé que debería agendarlo, tal vez para tenerlo por si quería hablar, como me recomendó, pero por otro lado sabía que era una pésima idea, sobre todo por Adam… pero ¡Al diablo! Terminé de ordenar mi gran desastre, yendo a por la escoba para barrer los vidrios rotos, y la tierra al haber roto un mini cactus y un portarretratos. Al ver la pequeña fotografía mis ojos comenzaron a escurrir pequeñas lágrimas, era una con mi madre. Recordaría aquel día en cualquier momento, no podría olvidar aquella tarde donde mi madre me enseñó a hacer vuelta carnero.

Recuerdo ese día como si fuera ayer, me había enfermado muy severamente del estómago, así que mi madre me había dicho que no iría al colegio. Luego de que me viera un médico, descartando cualquier enfermedad, para decirme que solo era un terrible empacho, mamá me preparó su clásica sopa de pollo, y una limonada. Cuando ya me sentía mejor, no tuvo mejor idea que enseñarme a hacer vuelta carnero, mientras nos demarrábamos por todo el suelo, despeinadas y  con las manos llenas de polvo; éramos felices.

Las lágrimas se desplazaron más allá de mi rostro, para caer en parte de la fotografía, la sostuve un rato recordando aquellos mágicos segundos, que en ese momento parecían eternos. Me encontraba triste, aún más de lo que ya me sentía luego de pensar en lo que mi novio me había hecho, qué seguramente ni se habría dado cuenta. Aquello me había herido demasiado, cómo para decírselo, y me sentía una completa tonta por no decírselo.

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