Estaba a punto de mandarla al diablo pero de pronto apareció el ama de llaves para decirle algo a mi madrastra:
–Señora, la señorita Eloísa está en el teléfono.
–Perfecto. Tomaré la llamada en el despacho.
–Cómo usted prefiera, me retiro permiso.
Solté una risilla al acordarme de aquella anciana –la mejor amiga de mi madrastra- una anciana que estaba más cerca de la tumba que de otra cosa.
–Si ve, no tardes demasiado en contestar… o sería una pena que no llegaras a contestarle a tiempo.
Mi madr