Me dirigí a mi salón de clases a la espera de que los agentes policiales llagaran a la escuela para registrar el casillero de Adam. Al entrar el profesor me pidió que me sentara en mi pupitre para comenzar el examen. Pasó por todos los asientos repartiendo las pruebas, y por un segundo me había olvidado del examen.
–Tienen una hora para resolver el examen. No quiero verlos hablando les retiraré la hoja ¿Está claro?
–Sí – contestamos todos.
–¡Perfecto! –Miró su reloj – Comiencen…
Me puse a m